Rememorando «Death Note»

13:50:00

Antònia Fontirroig
A los casi siete años de haber visto el anime, un amigo me contagia las ganas por volver al mundo de los shinigami, vuelven a brotar muchas de las preguntas que me asaltaron en su día —¿Es lícito matar a los delincuentes como castigo por los crímenes que han cometido? ¿Es deseable poseer una mente privilegiada si todas las ideas que se tienen son destructivas? ¿Qué haríamos la mayoría de humanos con un death note en las manos?— y me descubro a las dos de la madrugada de un jueves de febrero preparando un artículo sobre la serie que menciono en el título (además de ratificar lo atractivas que son las ojeras de L).


Death Note es un manga y anime que cuenta la historia de Light Yagami, un estudiante de bachillerato que un día encuentra un extraño cuaderno con poderes: si escribe el nombre de una persona mientras visualiza mentalmente su cara, esta morirá. Sirviéndose de este cuaderno de muerte, Light tomará la justicia por sus manos e intentará eliminar a todos los criminales del planeta, con el fin de crear un mundo donde no exista la maldad. Pronto sus planes se verán truncados cuando entra en escena L, un jovencísimo detective privado que, convencido de que dichas defunciones son en realidad asesinatos en serie, tratará por todos los medios de descubrir la identidad del asesino y los métodos que está usando (si tuviera que sintetizar el argumento de la serie en una única frase, la definiría como un duelo de mentes privilegiadas).

De argumento inquietante donde los haya, el primer capítulo de Death Note transporta al espectador al mundo de los shinigami (dioses que inducen a la muerte). No obstante, si cerráramos los ojos unos segundos, cualquiera creería que está oyendo misa —en minúscula, no confundir con Misa (personaje)—, porque el anime da comienzo con un canto gregoriano —el típico canto llano de la Iglesia Católica Romana— que irá apareciendo a lo largo de toda la serie, recurrente, como lo son tantos otros elementos simbólicos del Cristianismo.

Desde que existe la Wikipedia, hacer la sinopsis de cualquier libro, serie o película me parece una pérdida de tiempo. Para no quedarme en eso —en la sinopsis—, pasaré a comentar algunos puntos que considero dignos de mención y en los que, sin embargo, casi nadie parece haber reparado (con esto quiero decir que no constan aún en la Wikipedia).

Las manzanas: el shinigami que dejó caer el cuaderno de muerte en el mundo humano —que no necesita comer para sobrevivir— es adicto a ellas y las ingiere en grandes cantidades. Dicho en otras palabras: las manzanas para Ryuk (nombre del shinigami) son lo que el tabaco para el fumador empedernido. Las describe como deliciosas y jugosas. ¿Pero por qué manzanas y no peras, plátanos, kiwis, arándanos o castañas? Volvemos al Cristianismo: porque son el fruto prohibido del paraíso, otorgan conocimiento al que las come y simbolizan el pecado. No hay fruta más significativa que esta ni en la serie, ni en la Biblia, ni en toda la historia de la humanidad. El opening ya dejaba claro el carácter simbólico de las manzanas en la trama.


Satanismo: Light llega a convencerse de que, con la posesión del cuaderno, se ha convertido en el Mesías salvador del nuevo mundo: aspira a crear un mundo ideal, justo, libre de depravados y gente ruin. Sin remordimientos ni sentimiento de culpa, concibe sus crímenes como una manera de impartir justicia. La paradoja acontece cuando empieza a matar a los inocentes que, contrarios a su pensamiento, tratarán de pararle los pies. Light dice estar del lado de los ángeles, pero no es uno de ellos; personifica el mal y representa el Anticristo que se menciona en el Apocalipsis. El hecho de que Kira/Light cuente con una serie de adeptos que lo veneran como una deidad, la cruz invertida que de tanto en tanto aparece, el pentagrama invertido que podemos ver en el episodio 06 o la iglesia que arde hacia el final del capítulo 35 son algunos ejemplos del satanismo que aclimata toda la serie.


Judas: si hay en Death Note una escena que me pareció calcada de la Biblia es aquella en que, tras un singular diálogo bajo la lluvia, L se ofrece a secar los pies de Light con una toalla. Si asumimos a L en el papel de Jesús y a Light en el de Judas, tenemos una escena casi idéntica justo antes de la cena de Pascua, cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos, entre los cuales se encontraba Judas Iscariote, el traidor.



El rojo: no es casual ni por esteticismo que Light aparezca con el pelo rojo en muchas de las escenas de Death Note. El rojo es por antonomasia el color del diablo, y tanto en el arte italiano como en el español, al propio Judas se lo representaba con el pelo rojo (aunque no queda claro si era porque representaba al diablo o si se debía al estereotipo de que el pelo rojo estaba relacionado con judíos).



Light, ¿gay?: la supuesta homosexualidad de Light no es porque no muestre nunca interés en Misa ni en ninguna otra chica, sino porque si leemos su apellido al revés —Yagami— obtenemos «Imagay», o lo que es lo mismo: I'm a gay. Puede tratarse únicamente de una coincidencia si creemos en ellas.

Y como colofón a tan breves y humildes impresiones, revivamos el funeral de L y el éxtasis de Kira.


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