Sandro y Simonetta

12:32:00

Laura Macías

Sin amor el arte no tiene sentido

Nacimiento de Venus, de Alessandro Boticcelli (con Simonetta Vespucci)


El amor y el arte son conceptos que, inevitable y afortunadamente, van siempre de la mano. Sin amor el arte no tiene sentido. Tanto por la parte del espectador como del propio artista. El artista echa mano del lienzo o del cincel sin olvidarse de la pasión que le provoca una idea. Da comienzo un frenesí de sensaciones que no siempre deriva en lo que objetiva o subjetivamente podemos denominar como una obra de arte. Pero es ahí donde entramos nosotros, los espectadores. Cada cual con una sensibilidad diferente. Capaces de convertir un fresco o un bronce en lo más bonito que jamás hayamos visto. Pero no siempre tratamos con cariño el trabajo del artista. Antes de juzgar debemos abrirnos y confiar. Romper los límites de las impresiones y dejarnos llevar por la inocencia de un sentimiento que busca identificarse en una pincelada. Entender al autor. Captar el cariño con el que firmó su obra e interpretarlo. Solo así sabremos disfrutar del arte, dejándonos enamorar con la misma ternura con la que un día Monet miró una flor en primavera o la dulzura con la que Vermeer nos regaló a La Joven de la Perla hace ya más de tres siglos.

Retrato de Simonetta Vespucci

                                   
Esto me lleva al tema en cuestión. Es por todos conocido el famoso lienzo El Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, pero lo que no todo el mundo conoce es la historia de la modelo en quién se inspiró para retratar a la diosa. Por eso hablo del amor y del arte. La obra del artista no habría sido la misma sin “La bella Simonetta”.

Retrato póstumo de Simonetta Vespucci


La protagonista de esta historia es la hija de un noble genovés apellidado Cattaneo. No se conoce a ciencia cierta la fecha exacta de su nacimiento, pero se apuesta por el 30 de marzo de 1453 en Génova o Portovenere. A los 16 años se casó con el joven florentino Marco Vespucci, emparentado con el comerciante y cosmógrafo Amerigo Vespucci y vecino y amigo de Sandro. A partir de entonces pasará a ser conocida como Simonetta Vespucci.

Virgen de la Granada, con Simonetta


Una vez que contrajeron matrimonio, trasladaron su residencia a la ciudad de Florencia en pleno Quattrocento, la ciudad del Renacimiento. No pasó desapercibida entre la nobleza. Los principales mecenas de Botticelli, Giuliano y Lorenzo de Médici, intentaron conquistarla en numerosas ocasiones. Tal era su atractivo que en el año 1475 fue proclamada “Reina de la Belleza” durante la celebración de un torneo de justas haciendo llegar a todos los rincones de Europa su fama de mujer más hermosa de la ciudad florentina, además de ser reconocida como mujer más bella del renacimiento por numerosos historiadores.

Detalle primavera


La bella Simonetta posó para muchos artistas de la época, pero fue Sandro Botticelli quien destaca por haber hecho de la joven la musa perfecta. Repitió e inmortalizó sus facciones en numerosas ocasiones, de lo que se deduce su obsesión. Su amor por Simonetta fue su secreto mejor guardado. Fue un amor imposible, recordemos que estaba casada. Pero eso no fue impedimento para que Botticelli nos regalase en sus lienzos la devoción del amor más puro e inocente.

Venus y Marte (Botticelli se autoretrata como Marte y a Simonetta como Venus)


La tragedia de esta historia nos lleva la noche del 26 de abril de 1476 cuando falleció a los 23 años por tuberculosis, enfermedad común en la época. Su marido no tardó en volver a casarse. Por otro lado, Sandro Botticelli se sumió en las más dolorosas de las tristezas añorando, desde entonces, cada día, al que será su amor para siempre. No se casó nunca por lealtad a su amada y trató de mantener vivo su recuerdo en continuos retratos. El más famoso de todos, “El nacimiento de Venus”, lo terminó 9 años después de su muerte (1485) convirtiéndose en su obra maestra.

Nacimiento de Venus, de Alessandro Boticcelli (con Simonetta Vespucci)

Botticelli falleció en el año 1510, fueron más de 30 años los que vivió sin ella. Su última voluntad fue ser enterrado a los pies de Simonetta en la Iglesia de Ognissanti. Así quedaría solventada la frustración del artista, después de todo a día de hoy sigue pasando la eternidad junto a ella.

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