Cómo evadirse del mundo en el mundo

16:41:00


Clara Pino
Viaja. Viaja mucho. Ahorra mucho y gástalo todo en viajar. Como dijo el dramaturgo Enrique Jardiel Poncela, “viajar es imprescindible  y la sed de viaje un síntoma de inteligencia” y yo, entre tantos otros humanos, necesito saciar esa sed de vez en cuando. Pero no os equivoquéis, no estoy hablando de ir a un hotel de cinco estrellas en los que te dejan un bombón encima de la almohada después de hacerte la cama, hablo de viajes de verdad, de esos en los que encontrar la forma de volver no se encuentra entre tus prioridades. Así que ponte los cascos con música melancólica de fondo porque vas a dejar tu bonita cama por un tiempo y prepárate para la aventura.

Tras entrar en pánico porque no sabes donde has dejado el billete, te sientas en el  suelo para buscarlo en tu mochila (la cual, claramente, tiene que pesar más que tú para que te den la chapa oficial del buen viajero)  y observas a todas esas personas :”¿a dónde irán?”, “¿de dónde vienen?” son preguntas que vienen a mi cabeza.  

Después del metafísico momento sufrido, entramos en el medio de transporte que nos llevará a nuestro nuevo hogar por un tiempo. Llegamos a nuestro destino. Me moría de nervios por saber por qué calles nos perderíamos en este viaje.

Esta vez nos perdimos por Italia. Queríamos comprobar si Florencia era tan bonita como para sufrir mareos (Síndrome de Stendhal). Nada más llegar, todo estaba lleno de gente hasta el punto de no poder caminar. Se nos ocurrió la genial idea de cenar algo y ya de noche y con mapa en mano, tomamos la mejor decisión de este viaje: dar un paseo nocturno. Sin gente, sin luz y sin ruido, solo nosotros viendo todo lo que el fenómeno de callejear puede ofrecer.

Sin apenas dormir, nos propusimos recorrer Florencia en menos de 4 horas. Santa Croce, Duomo, Ponte Vecchio… ni mil palabras bastarían para describir una imagen nítida de una ciudad dominada por el Renacimiento, los Medici y Miguel Ángel.

Conclusión, busca compañía, ropa interior limpia, unos zapatos cómodos, coge tu billete y… ¡a viajar, que son dos sílabas!


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