Mujeres coraje: testimonios de la violencia de género

17:37:00


María Gómez
Año tras año vemos largas listas de denuncias y casos de víctimas mortales a causa de la violencia de género, listas que distan mucho de empezar a menguar. También estamos rodeados de manifestaciones, reportajes y anuncios en contra de ella. Pero parece ser que estas medidas no tienen ninguna repercusión en las cabezas de jóvenes y adultos.

En Valladolid, varias casas de acogida llevan a cabo una gran labor social con la que han ayudado y defendido a más de cientos de víctimas, la mayoría extranjeras. Nos acercamos a la sede de una de ellas hace unos días para hacer una entrevista un poco informal con algunas de las mujeres ya recuperadas (“mujeres coraje” como decía la religiosa encargada de ellas), colocamos una cámara en la sala en la que estábamos y estas voluntarias intentaron acercarnos a sus historias.

Lo primero que hay que tener claro es que cada caso es diferente y que no hay un solo perfil de víctima de maltrato, cualquiera puede serlo, da igual su clase social, procedencia, formación, sexo, religión…

Pero, teniendo esto en cuenta, las descripciones de los maltratadores solían ser parecidas en todos los casos. Nos hablaban de personas con muy baja autoestima que necesitan tener atada a su pareja y para ello utilizan todo tipo de artimañas. Según las victimas todo empieza por el control, desde la ropa que se ponen hasta las llamadas y los mensajes con su familia, alejándolas de todo contacto humano en el que ellos no puedan manejarlas.

Después vetan su dignidad, destruyendo cualquier manera de sentirse útiles, guapas o queridas por otras personas que no sean ellos, hasta que la única manera de mantenerlas “a su vera” es a base de fuerza bruta.

Estos sucesos también afectan a los hijos y son psicológicamente devastadores. Al principio se les intenta esconder el problema todo lo posible pero llega el momento en el que es irremediable. Como consecuencia en algunos casos, estos niños con familias desestructuradas usan el tiempo en el colegio para hacerse ver y que le presten la atención que en sus hogares no tienen, en otros, la tristeza les anula creando personas apartadas de la sociedad que reprimen toda intención de relación con su ambiente.

“Es duro reconocer que estas sufriendo un maltrato y cuesta aún más separarse de tu pareja por mucho mal que te haya hecho, es tu único apoyo al fin y al cabo”, nos decía una de ellas. Pero esta situación tiene salida, las mujeres con las que hemos hablado lo demuestran.

Ellas no pueden recuperarse económica y psicológicamente, ya que hay casos en los que las víctimas no tienen recursos para pagar sesiones de profesionales que las ayuden, ni ayudas morales porque los maltratadores las han separado de todos sus seres queridos. Ahí entran en juego el Estado, trabajadores sociales y muchas otras asociaciones que trabajan día tras día por sacar adelante a estas chicas. Aunque habiendo ya muchas mujeres que ahora viven en paz queda mucho por hacer. Hay que hacer consciente a la población de que el problema es real y educar a los más pequeños en la igualdad para que ninguno se empiece a comportar como víctima o maltratador.

No obstante, las mujeres y la religiosa con las que hablamos terminaban sus historias con ánimos destacando los sentimientos de fuerza y confianza en sí mismas que quedan en los corazones de las afectadas, supervivientes que tras muchos años de ser pisoteadas se han desprendido de su miedo y luchado por decidir ser felices.

Agradecemos a las mujeres y a la asociación esta oportunidad y destacamos la confianza que han depositado en nosotros, ya que por cuestiones de seguridad para las chicas los nombres y datos son muy privados.

Aquí podéis ver la entrevista:


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