Chino mandarín, la locura de sumergirse donde ni el alfabeto se atrevió

13:16:00


Alberto Monje
Dàiwéi una vez mirar fotografía, pensar fotografía encima de esa mujer chica demasiado bonito. Esto ser Luōsī profesor coger de fotografía.” No, no es indio, sino un texto cualquiera traducido literalmente del chino mandarín, un idioma que ve año tras año en España aumentar su demanda. Sin embargo, mucha de la gente que empieza su estudio no conoce, ni por asomo, la complejidad de esta milenaria lengua.

Se calcula que actualmente en España hay unos 40.000 estudiantes de chino mandarín, de los cuales más de la mitad son jóvenes y la cifra no hace más que subir con el tiempo. “Cada vez hay más gente que necesita este idioma”, afirma Wu Xiaoxian, directora del Departamento de Chino de la Escuela Oficial de Idiomas de Valladolid. China está expandiendo sus lazos comerciales por todo el mundo, “en Valladolid algunas empresas tienen relaciones con China y a alguno de nuestros alumnos lo han mandado allí a trabajar”. Sin embargo, no todo el mundo que estudia el idioma lo hace por necesidad laboral. “Hay mucha gente que viene por el puro interés de aprender un idioma”, como el caso de un alumno que tenía hace tiempo con 75 años. Aunque remarca que “cada vez hay más estudiantes jóvenes” que vienen para conocer una nueva cultura y, a la vez, intentar labrarse un futuro.

Lo primero que se encuentran los estudiantes de chino es la radical diferencia de este idioma con cualquier lengua occidental. Para empezar, la base del mandarín no la forman las letras del abecedario, sino los caracteres. Cada uno de ellos está compuesto por una raíz semántica, que le da significado, y otra fonética que le da el sonido. Por ejemplo, el caracter se pronuncia “liàng” y se usa para referirse a los coches. En él se ve a la izquierda , que significa coche, y , a la derecha, que significa “dos”, pero se pronuncia “liǎng” dándole su sonido. Nadie conoce el número total de símbolos en el idioma, pero se calcula que puede haber hasta 60.000. Para llevar una vida normal en el país y poder leer periódicos y novelas, sin embargo, solo son necesarios entre 2.000 y 3.000 ya que la mayoría de la población en el país no controla más que ese número.


La caligrafía es la principal dificultad que los alumnos se encuentran en el idioma. La profesora Wu dice que en España los alumnos no tienen costumbre de estar en casa, coger un bolígrafo y escribir una y otra vez los caracteres trazo a trazo”. Los símbolos chinos no hay que, simplemente, aprenderlos, sino asimilarlos de tal manera que nunca se olviden, lo que supone un esfuerzo mayor. La única manera de asimilar los miles de caracteres es escribiéndolos infinidad de veces y eso, en España, cuesta. La profesora se sorprende de la poca disciplina de estudio que hay en este país: En China los alumnos luchan por el diez, en España los alumnos están contentos con un cinco”. Santiago Castemiza es profesor de chino de la Escuela de Idiomas de Valladolid y ha vivido varios años en Japón y Taiwán. Afirma que en toda Asia los padres inculcan a sus hijos desde muy pequeños el hábito de estudio: no les dejan ni hacer la cama para que tengan más tiempo de estudiar” comenta.

¿Por qué a los españoles les cuesta tanto aprender este idioma? El profesor Castemiza cree que, en España se habla un idioma “muy potente” en el mundo y que los españoles no están acostumbrados a aprender otros nuevos porque “no es necesario”. Explica que “donde hay necesidad, hay medios” como ocurre en Flandes, donde se habla flamenco. “Viven rodeados de tres idiomas muy potentes: alemán, francés e inglés. Cada vez que salen del país tienen que hablar otros idiomas que no sean el suyo, entonces ven el estudio de otras lenguas como algo normal”. Además, añade que aquí en España la población está acostumbrada a que los que vengan hablen español.

Puede que haya quien solo quiera aprender el chino oral, pues no tiene ningún interés en memorizarse los caracteres. Castemiza contesta que en letras latinas solo se pueden hablar “cuatro frases” del idioma. “Muchas sílabas suenan igual y es en los caracteres donde se ve gráficamente el significado que las diferencia”. El estudio de los caracteres no se detiene en el estudio del significado que puedan tener, sino que sumerge al estudiante de lleno en la cultura e historias de china. Para los chinos, los hombres son la “fuerza del campo” y se puede ver gráficamente: el caracter significa “hombre” y está compuesto por , campo, y , fuerza. La profesora Wu no entiende por qué hay gente que quiere estudiar el chino oral, pero no escrito: “¿para qué estudiar un idioma sin su cultura?” se pregunta.

Si a la hora de escribir el chino lo tenemos muy complicado, el idioma no lo pone fácil tampoco a la hora de hablarlo. Cada sílaba puede ser pronunciada de 5 formas o tonos diferentes cambiando radicalmente el significado con cada uno. Por ejemplo, la sílaba “wen” pronunciada en segundo tono (“wén”) significa “besar”, mientras que en el cuarto (“wèn”) equivale a preguntar; por lo tanto, no es raro que alguien nuevo en el idioma en vez de preguntar a la gente, la bese, aunque simplemente en sentido metafórico. La necesidad de usar en cada sílaba un tono característico hace que el chino, en cierta manera, no se hable, sino que se cante. Los alumnos que están comenzando con el idioma pueden encontrarlo difícil en este sentido, ya que ninguna lengua occidental es tonal, pero, como afirma Castemiza, “con buen entrenamiento se puede superar”.


¿Es el chino un idioma difícil después de todo? En general se podría decir que sí. El profesor Castemiza, que habla 10 idiomas, dice que es la lengua más dura que ha estudiado, y eso que también domina el japonés: “son sobre todo los caracteres”, afirma. En el idioma nipón “también existen, pero como también tienen alfabetos fonéticos, se encuentran más diluidos”. Por su parte, la Escuela de Chino Yao de Valladolid critica que su dificultad es “un estereotipo”, que “con un profesorado competente y una metodología adecuada incluso parecería fácil. A veces es mejor echarle la culpa al idioma que al profesorado”.

No es raro escuchar la expresión: “chino, el idioma del futuro”. Pero, ¿es realmente así? La Escuela China Yao afirma que no, “el chino es el idioma del presente”. No olvidan la importancia del inglés, pero aseguran que “poder hacer negocios en chino es una ventaja competitiva”. La profesora Wu cree que el idioma será cada vez más importante en el mundo, pero nunca superará al inglés. En la misma línea, el profesor Castemiza argumenta que “el inglés tiene una ventaja, y es que es idioma oficial en muchos países de todos los continentes, el chino solo en uno” además, añade que “cuando empiezas a estudiar el inglés ya puedes leer las letras latinas, y todas las conoces, eso no desmotiva”, como le puede pasar a un alumno de mandarín.

Cualquier estudiante español de chino habrá momentos en los que olvidará su propio idioma. Las férreas estructuras sintácticas del mandarín conseguirán que los alumnos digan frases como “Éste es el chino de libro”, en vez de “libro de chino”. Hacer un estudio inmersivo del idioma es una experiencia en la que se descubre una nueva cultura tan distinta como longeva y una lengua que, difícil o no, es, ante todo, diferente.

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