Entre bronca y bronca

14:02:00

Mario Martín
Desde pequeñito mi madre me ha dicho lo que tengo que hacer. Siempre me decía no hagas esto, no hagas lo otro. También tenía una retaila de frases de madre que me podría llevar una semana entera escribirlas todas y que siempre he creído que te enseñaban en un libro cuando te quedabas embarazada. Tengo pánico a eso de: «a que voy yo y lo encuentro».

Las broncas eran frecuentes pero cómo no iba a reñirme si era un niño. Me gustaba rebozarme por el barro, dejar los deberes de mates para el final y comer de todo menos verdura.. pero yo siempre decía que la vida era injusta, era un guerrero soacial desde los 8 años. Y creo que esto es gracias a mi madre y a su carácter fuerte, de mujer valiente y combatiente. Aprendí de ella aunque no me daba cuenta. No la hacía caso, como todo buen niño, pero ya me llegaría el día de darme cuenta del valor de esas broncas.

Con la adolescencia, llegó la pelea constante. Me encantaba discutir, discutía día y noche, a todas horas. Me echaba de casa y yo me iba con la cabeza bien alta, y volvía como si nada porque con 16 años todos tus males te duran menos de lo que te dura un chupito de Jack Daniels en una noche de fiesta. Mi mal humor, mi amor por la política, mi afición por viajar, mi obsesión por la perfección. Todo lo que me pegó mi madre se iría formando con estos años, aunque yo la llamase «Führer» por todas las normas absurdas que teníamos en casa.

Entre bronca y bronca el corazón se me mojaba de los valores de mi madre y entre discusión y discusión mi cabeza aprendía. Porque para mí, el día de la madre no es el primer domingo de mayo, que casualmente este año coincide con una fiesta que en casa gusta mucho, para mi el día de la madre son todos. Nos soportaremos muchos años más espero, y discutiremos más aún, y aprenderé de ti y de tu fortaleza. Porque entre bronca y bronca, siempre se me escapa un te quiero.



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