Puro arte, por María Prado

23:17:00


Era un papel pequeño y alargado, tan fino como una pestaña, tan delicado como su autor. Cada una de aquellas palabras era perfecta. Parecían palabras comunes, de esas que escuchas diez o veinte veces al día, pero no, a mis ojos eran nuevas y únicas. Palabras vírgenes… hasta entonces. Una sobre la otra y la otra sobre la siguiente, haciéndote sentir espectador de una maravillosa orgía lingüística.

Rimaba. Pero no rimaba al final de cada verso; en verdad, ninguna palabra terminaba ni se parecía a las demás. Pero juro que rimaba.

Era arte. Puro arte. Mas todo lo que sale de su lápiz, de sus dedos, de su cabeza, lo es.

Me permití añadir una última palabra: “marco”.

Aquella lista de la compra debía ser enmarcada y expuesta como la obra maestra que es.

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