Sincericidio, el riesgo de confesar la verdad

17:09:00


Germán Prieto
Lidia Herbada, periodista y escritora, tiene tras de sí numerosas novelas reconocidas y galardonadas. Silvia Plaza-Delmarés, por su parte, es una filóloga con inquietudes artísticas, que ha canalizado en relatos y colaboraciones con otros tantos escritores. Su unión ha servido para la creación de una de las publicaciones más esperadas.

Sincericidio (editorial Huerga y Fierro), que verá la luz esta semana, es una colección de poemas donde se pone de manifiesto una de las acciones que desde niños progenitores y maestros han querido inculcarnos: el valor a confesar la verdad. 

"Dicen que nos hace más libres y es un valor en alza. La sinceridad más absoluta puede convertirse en el arma más mortífera, ¿Quién se arriesgará a usarla?", comentan las autoras en lo que será el hilo conductor de la obra y que podemos apreciarlo desde el propio título, en un certero juego entre el acto de sincerarse y la muerte que puede suponer realizarlo.

Una colección "escrita desde el corazón, desde las tripas", donde los versos se transforman en "balas cargadas de sinceridad que juegan con las palabras, arrojan ambigüedad, desamor, intimidades, esperanza, ansiedad y amor a quemarropa", y que podréis encontrar en las principales librerías y puntos de venta online.

Además, han querido dejar en exclusiva para Micropolis Magazine una muestra de lo que será el libro, que presentarán y firmarán el domingo 5 de junio en la caseta 139 de la Feria del Libro de Madrid desde las 12 hasta las 14:30.



Medias Verdades

Te diría que no te soporto

Te diría que me enfermas

Te diría que siempre hago sacrificios por ti

Te diría tantas cosas pero siempre me las guardo

Acumulo mierda, polvo, y sudor.

Los escondo bajo de la alfombra

Sin dejar flecos a la improvisación

Pero el día que hagas limpieza yo estaré en Chiang Rai o Chiang Mai.

Suena la puerta y siempre abro con la sonrisa de domingo.



PATCHWORK

Miles de nombres cubren mi cama

Unen y saltan por mi almohada.

Algunos envuelven mi cintura

Otros juegan a rasgar mis vestiduras

Los hay que perforan mi oído

Y quienes sacuden mis tripas.

Veinte metros de temblores,

Una hilvanada de ardor,

coso esta noche contigo

y mañana descoseré lo cosido.

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