26-J: ¿Segundas partes nunca fueron buenas?

17:03:00


Germán Prieto Guerra

Queda muy poco tiempo de reacción a un Partido Socialista que, según vaticinan las encuestas, se vería relegado a una tercera fuerza política tras la unión electoral de Podemos e Izquierda Unida. Unos días para intentar enmendar la posición de un 26-J que comienza a adquirir un tono fúnebre para el histórico PSOE que, tras estas segundas elecciones en seis meses, se vería obligado a determinar si suicidarse con soga o con pistola. Y es que partiendo de una tercera posición tan solo le quedan dos opciones viables para que no se repitan nuevamente los comicios, algo que parece poco probable pero que no se puede dar del todo cerrado. Pactar con Unidos Podemos y hacer a Pablo Iglesias presidente o abstenerse y dejar otros cuatro años de un gobierno de Mariano Rajoy ingobernable. Incluso puede sumarse a la Gran Coalición con la que sueña todo dirigente Popular. En cualquier caso, dos opciones: que tenga España un gobierno de izquierdas o de derechas. 

Los pesos pesados y las viejas glorias socialistas jamás se dejarían arrastrar en manos de un partido fuera de un sistema prefabricado que los poderes fácticos de la Transición instauraron. La tranquilidad patrocinada por el Ibex-35 y una Unión Europea al servicio de las fortunas, planean el bloqueo del acuerdo de izquierdas para acabar con cuatro años de Mariano Rajoy con más sombras que luces.

Los de Pablo Iglesias tienden la mano al pacto natural desde la cómoda posición que los sondeos les otorgan, sin encontrar respuestas en un Pedro Sánchez que quiere, pero no le dejan. Una marioneta que pronto se verá fuera de un juego político donde Susana Díaz irrumpirá con fuerza en la dirección del partido. Y si el relevo no tiene sangre andaluza no es problema, lo importante es desplazar al peor candidato de la historia del Partido Socialista Obrero Español inmerso en un terremoto político que les hace tambalear dos de las cuatro siglas.

El Partido Popular, inamovible e inexpugnable. Sus siete millones de votantes, una gran mayoría de avanzada edad, poco les importa que estén envueltos en escándalos de corrupción día tras día, porque, simplemente, los campos de golf y las urbanizaciones en el litoral no tienen ni un ladrillo venezolano. Nada les pasa factura, hasta salen airosos de debates electorales con un Mariano Rajoy lleno de notas adhesivas por si se olvida de Bárcenas o le dejan de constar cosas. Las conversaciones de Fernández Díaz dinamitarían cualquier proceso electoral en contra del partido del gobierno en funciones en cualquier país mínimamente serio y con memoria, pero los Populares volverán a ganar las elecciones con cierto margen, inexplicablemente, y se mantendrán a la espera de cómo se desarrollen los diferentes acuerdos.

Albert Rivera es consciente de que su partido tiene tan poca relevancia en el Congreso que, los que volvieron a nacer para encabezar el cambio de mano derecha, ahora se dedican a cantar a Serrat y disfrutar de la Selección. El cambio sensato es además el cambio tranquilo, pues según indican todos los sondeos, su cuarta posición será tranquila y sensata.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha sido la mayúscula sorpresa a dos días de las trascendentales elecciones, y sus consecuencias como “cisne negro” en el proceso electoral español es muy difícil de predecir.

El domingo 26 saldremos de dudas y veremos si segundas partes nunca fueron buenas. Ahora solo queda esperar a una noche electoral todavía más emocionante de la ya vivida en diciembre. La unión de Podemos e Izquierda Unida puede propiciar la mayor sorpresa de la cita o la mayor decepción. Unas altas aspiraciones en la campaña de las “sonrisas” pueden aumentar el varapalo que ocasionaría una nueva tercera posición para Pablo Iglesias y sus aspiraciones de presidencia, pero también salvar los muebles al PSOE, y sobre todo a Pedro Sánchez.

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4 comentarios

  1. Comparto TODO ... y además pienso que Pedro Sanchez cabó su propia tumba política cuando pacto con Ciudadanos mirando a su izquierda y cuando decidió escuchar a los dinosaurios socialistas clasistas y sectarios

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  2. Crucemos los dedos y a votar todos

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