Si me pierdo, que sea en El Prado

23:22:00


Grecia Osorio

La suerte de tener uno de los mejores museos del mundo a “la vuelta de la esquina” es tanta que no nos hemos dado cuenta aún. El museo del Prado es uno de los museos más visitados del mundo, y uno de esos lugares donde no me importaría perderme, cosa que no es difícil.

El edificio fue concebido inicialmente por José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca y Primer Secretario de Estado del Rey Carlos II como el Real Gabinete de Historia natural. Construcciones como esta, de carácter científico, empezaban a proliferar por la llegada de la nueva mentalidad ilustrada al país y la preocupación de esta por la ciencia. El 19 de noviembre de 1819 se inaugura el Museo Real de Pinturas (primera denominación del Museo).

Sus salones tienen obras del siglo V a. C. hasta el siglo XX. Obras de Velázquez, El Greco, Rembrandt, Tiziano, El Bosco, Rubens, Van Dyck o Rafael, por nombrar a algunos de los más relevantes.

Pero quizá lo más grandioso que tiene el museo del Prado es la colección de pinturas de Goya, que sumadas a los bosquejos llegan a 370, siendo el artista más extensamente representado en el museo.

Los cuadros de Goya nos muestran por sí solos las dos etapas por las que pasó el pintor en su vida artística. Una primera de juventud y madurez, en la que los signos de vitalidad y visión optimista de la vida resaltan los triunfos profesionales que vivió.

En la segunda etapa, marcada por su sordera y la guerra, pinta temas más realistas, con gran carga política y reflejando el dolor de la guerra. De esta etapa tenemos los famosos cuadros de “La carga de los mamelucos” y “Los Fusilamientos de la Moncloa”. Cuando acaba la guerra, Goya siente que ha sido olvidado por el monarca y por la sociedad y se refugia en la “Quinta del Sordo”, cuyas paredes sirvieron de lienzo para las “Pinturas negras”.

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