Viajamos con El Kanka: «Intentar componer con la canallesca que tenía con veinte es absurdo, uno tiene que ser fiel al momento en el que está»

18:14:00


Germán Prieto Guerra

Cuando contactamos con Juan Gómez, más conocido como El Kanka, iba inmerso en un viaje en tren. Si fuese figurado, tal vez ninguno de los dos hubiésemos estado preocupados por la cobertura, la entrada en un túnel, o la voz en varios idiomas de 'próxima estación' que prometí transcribir en la conversación, pero que al final no hice. Un trayecto por raíles que poco a poco se fueron difuminando y transformando en un repaso por la carrera del artista malagueño, con tres discos en su haber ("Lo Mal que Estoy y lo Poco que me Quejo", "El día de suerte de Juan Gómez", y el más reciente: "De Pana y Rubí"). Ahora ya, en otro viaje en tren por los recovecos de El Kanka, charlamos de su trayectoria, del esfuerzo, y del futuro. Póngase cómodo, disfrute de las vistas y relájese, el viaje comienza en este momento.

Se acaba de cumplir un año del lanzamiento de “De Pana y Rubí”, tu tercer disco de estudio. Ahora que ya se puede tener una perspectiva, ¿qué valoración podrías dar de este año girando?

Ha sido un año de bastante locura, no creo que sea por el disco este en sí, sino porque llevo un disco al año casi y llevamos cuatro años trabajando mucho, pero se está notando mucho ahora. Ha sido el año de meterme en los festivales mayoritarios: el Viña Rock, el Cabo de Plata, o el Arenal Sound. He estado en Latinoamérica también un par de veces, en tres países en total. He tenido un montón de salas llenas y sobre todo este último mes he hecho Sold Out, salas grandes llenas. Ha sido un año profesionalmente muy duro, porque he currado muchísimo. Llevo desde enero casi sin parar ni un fin de semana. Pero un año muy bueno también, cosechando éxitos. Así que valoración muy positiva.

Has dicho que este es tu disco “más personal, sobre la vida y la muerte”. ¿A qué se debe esta introspectiva hacia el interior de El Kanka?

Yo creo que era más introspectivo el segundo disco y creo que en este me he puesto un poco más filosófico, por así decirlo. No sé por qué, de verdad (ríe). Estudié filosofía hace ya muchos años y puede que ahora me haya vuelto una especie de nostalgia filosófica y me haya querido poner a hablar del universo, pero al final esto lo valoras a posteriori. Cuando yo me pongo a componer, en cada canción hablo de algo que me esté preocupando en ese momento o que me parece divertido en ese momento, a la hora de hacer la canción. Cuando junto las canciones para hacer un disco y lo miro con un poco más de perspectiva a posteriori, digo: “pues parece que este disco tiene más de esto". Creo que en el anterior disco hablaba más de mí y en este, obviamente, me he puesto un poco profundo, pero sí que estoy mirando más al universo. Hablo de temas universales: de la vida, de la muerte, del amor, siempre se habla del amor, pero con una percepción un poco más global, creo yo.

¿Te animarías a hacer un disco de corte político?

Sí, supongo que sí, pero como que a cada canción le doy un trato separado. No me planteo un disco que hable de tal o que hable de otra cosa. Simplemente cada canción tiene su propio sello, luego cuando llega la hora del disco simplemente junto las canciones y que cada una hable de lo que tiene que hablar. A mí me da bastante pudor hablar de temas sociales, no por nada, sino porque yo al final lo que quiero es hacer canciones, que las canciones sean buenas. Me da miedo que pueda ser un poco panfletario. Yo creo que ‘pudor’ es la palabra. Pero sí que es verdad que, en muchas canciones, a mi manera, he soltado un punto de vista y he tocado temas sociales, así que, si coincidiera muchas canciones en el siguiente disco, pues podría ser perfectamente. No es una cosa que se descarte para nada.

¿Y uno editado por una gran discográfica?

Pues esto, mira, tampoco tengo una negativa absoluta, depende del trato que me ofrecieran. De momento estoy muy bien como estoy. Hemos trabajado todos los discos de forma independiente y el último lo ha sacado una discográfica, pero una discográfica independiente también, que se llama 'Maldito Records' y el trato que tenemos es muy abierto. No me niego a nada de entrada, pero me cuesta trabajo de creer, porque como hemos hecho todo el camino nosotros y estamos contentos, lo que sí que llevaría bien es que no hubiera ningún control de tipo artístico, pero si me garantizaran eso y si el trato fuera bueno, me podría sentar a hablar. Me parece difícil, pero no imposible.

Tu anterior disco, “El Día de Suerte de Juan Gómez”, fue financiado por micromecenazgo, ¿por qué quisiste involucrarte en un crowdfunding?

La verdad es que vi que lo estaba haciendo mucha gente y me parece muy guay. Es una cosa que funciona bastante bien. Acaban ganando todos, nosotros conseguimos la financiación inmediata y la gente, en el fondo, tampoco está dando una limosna, ni está haciendo caridad, al final se lleva su disco y hay recompensas muy chulas, como conciertos en casa. Creo que el tema del crowdfunding es muy interesante. De hecho, el tercer disco no lo financiamos por crowdfunding, pero casi. Lo que hice fue hacer una gira en solitario, que se llamó “Más Solo que la Luna” e hice conciertos solo a guitarra y voz y lo financié así, con la gira esta. Fue una especie de crowdfunding inventado mío (ríe). Fue un éxito y también fue una forma de tener un contacto directo con los seguidores y yo, por así decirlo.

¿Se puede vivir bien de la música de cantautor independiente?

Sí, creo que sí (ríe). A día de hoy sí, vivo bien, como una persona normal, de mi trabajo, de la música. Pero creo que está muy complicado, que no te da mucha cabida. No es fácil. En este país no es fácil, tenemos un IVA cultural de mierda, tenemos muchos problemas para hacer conciertos en según qué sala, etcétera… y parece que la cultura está un poquito perseguida, pero bueno, en mi caso concreto, y después de muchísimos años de curro yo sí que lo he conseguido. Obviamente imposible no es, pero sí que hace falta la constancia y el trabajo durante años. Y trabajar desde las canciones, desde los shows, intentar que la estrategia sea buena, intentar hacer muchos conciertos, que la estrategia en redes sea buena también. Son muchas cosas, pero si se hace bien, creo que sí se puede conseguir.

Tienes una carrera ya dilatada, entre los cientos y cientos de conciertos que has realizado por toda la geografía española y latinoamericana, ¿hay alguno que marcase un punto de inflexión, un antes y un después en tu carrera?

Yo creo que al final ha sido una carrera muy poco a poco. Cada concierto ha apuntado un poco más para allá, cada disco ha sido un paso. Pero si tuviera que decir uno más especial, me decantaría por el que hicimos en Joy Eslava, hace un par de años ya. Fue muy importante, echamos el resto, por así decirlo. Y fue una fiesta, llevamos merchandising por primera vez en mi vida, hubo como muchas cosas que tratamos de una manera especial y seguro que fue un empujón muy importante, pero tampoco un antes y un después. Al final, todos los conciertos suman. Es verdad que he tenido festivales donde me ha visto mucha gente. También esto ha sido descriptivo, pero yo creo que no hay una cosa que sea más descriptiva que la constancia, el hecho de que llevó pechá de años ya y concretamente cuatro años de gira sin parar, y haciendo entrevistas sin parar y currándome los conciertos y las entrevistas lo mejor que puedo. Currando a tope yo creo que nada funciona mejor que eso.

Donde funcionas muy bien y dejas huella es en Colombia, ¿hay planes de expandir horizontes al otro lado del charco?

Totalmente, la verdad es que Latinoamérica es un continente gigante, Colombia mismo es un país enorme y hay mucha gente, de entrada, pero también hay mucha gente que está muy interesada en la música, en la cultura, que son muy curiosos. Nos tienen vigilados a los músicos españoles y nos reciben muy bien a todos los niveles. Hemos probado Colombia, México y Chile, nos ha ido bastante bien y nuestra idea es todos los años visitar, dar el saltito, y queremos ampliar. Queremos ir a Argentina, Uruguay, no se descarta hacer Perú, la idea es que tenemos unos hermanos ahí, que hablan el mismo idioma que nosotros y no queremos desperdiciarlo.

¿Cómo es el público allí en comparación con el español? ¿Podrías decantarte por uno?

Eso es como elegir a quién quieres más, si a mamá o a papá (risas). No te podría decir si es mejor o peor, pero sí que es verdad que son más apasionados. Esto es algo que dice todo el mundo que va, es muy llamativo. El primer concierto que di en Bogotá ya me quedé loco, hay momentos en los que se me ve mirando a mis compañeros como si no me lo acabara de creer, porque me encontré mucha gente cantando las canciones a tope, gritando, llorando, veía a la gente saltando en el público. Son muy apasionados, cuando les gusta algo, les gusta de verdad y es impresionante ver ese público por primera vez. Pero yo, obviamente, no tengo ninguna queja del público de aquí y tienen otro carácter, pero es un público de puta madre también.

Dices que vivir es parecido a bailar un vals, ¿El Kanka ha dejado de bailar canalla y ahora prefiere un calmado tres por cuatro con la frente erguida? ¿Será una línea a seguir en futuros trabajos?

Puede ser, nunca me lo había planteado. El lado canalla, que era más visible en el primer disco, supongo que lo sigo teniendo, pero tengo 34 años y no me podría poner igual que cuando tenía veinte. A mí me gusta jugar mucho con los sentidos y hago en cada canción lo que me sale un poco del cuerpo (risas). Y con cierto respeto, pero tampoco muchísimo. Y es verdad que este disco tiene una rítmica más de bolero, de vals, y creo que al final sí que estoy evolucionando a esto, viendo las canciones nuevas que estoy haciendo, viendo las cosas que tengo inéditas para el siguiente disco, y bueno, sí que parece que estoy un poquito más maduro, y es que no me queda otra. Intentar componer con la frescura, con la canallesca que yo tenía cuando tenía veinte o veinticinco, ahora, que tengo treinta y cuatro para treinta y cinco pues sería absurdo. Yo creo que uno tiene que ser fiel al momento en el que está y yo, afortunadamente, lo soy. En el siguiente disco se encontrarán otras cosas distintas, dependiendo del momento de mi vida en el que esté.

Has actuado hasta en castillos, como el de Portillo, en Valladolid, ¿qué le queda hacer a El Kanka? ¿Cuáles son los planes de futuro?

Me quedan, afortunadamente, muchísimas cosas. De entrada, intentar mejorar. Hacer cada vez mejores canciones, hacer cada vez mejores shows. Y sobre todo eso es lo que más me interesa, en un castillo o no, pues, hostia, tocar en un castillo está muy guay. He tocado incluso en un claustro mudéjar, en Chinchilla (Albacete). Tocaré en más países, en Latinoamérica, por ejemplo, en más ciudades en España, que todavía me queda alguna. Y sobre todo mejorar, no me importa tanto que me conozca más gente o que gane más dinero, sino el hecho de estar contento con lo que hago, hacerlo mejor. Y mantenerme, seguir en el escenario, tener diez o veinte discos y seguir conectando con la gente, poder seguir dedicándome a esto.

Para terminar, elige una canción de tus discos que resuma más el “estilo Kanka”, que te defina más en su conjunto.

Me lo pones muy difícil, compañero. Me dejas la pregunta más difícil para el final (risas), para que por lo menos esté calentito. Me parece una pregunta súper difícil, pero si tuviera que elegir una… “No Jodan la Marrana” creo que resume más mi rollito. Si tuviera que enseñar a alguien de qué va la cosa, le enseñaría esta.


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