Hablamos con Pablo und Destruktion: «vivimos en la puta era de la desconcentración»

16:56:00



Clara Pino

Hablar con Pablo García es como charlar con un amigo al que hace tiempo que no ves. Y es que este anarquista asturiano que cambió su apellido real por ‘Und Destruktion’ en lo artístico no ha parado de decir verdades en sus canciones, empapadas de cultura, de ideales y de animales. Sírvanse una copa de vino y sigan leyendo, que esto no es solo música.

¿En qué momento cogiste una guitarra y dijiste, “yo quiero hacer esto con mi vida, dedicarme a la música”?

A lo tan loco, fue cuando tenía 22 años, que tuve un suceso trágico y me metí en un mundo paralelo total. Me quedé con la guitarra a saco, aunque la primera vez que toqué tenía 18 años. Estuve en un par de grupos punkies de las escena local, pero fue con 22 años y cuando dejé la carrera que, por cierto, estudié veterinaria hasta la mitad,  cuando, realizando un estudio de la fisiología comparada del sueño de distintos animales en mitad del suceso trágico, me acabé del chiflar del todo… hasta hoy. Estuve 4 años o así con distintos pseudónimos en un grupo llamado ‘Arroz’,  tocaba la batería en otro, ‘Joselito’... hasta que llegó Pablo und Destruktion y de pronto dejé todos los proyectos paralelos, me centré y me fui a vivir a Berlín, pero solo duré 15 días. Volví y grabé ‘Animal con parachoques’. Detrás de todo siempre hay un porqué.

Hablemos de la dualidad en tus canciones. Desde una tan romántica como es ’Dulce amor’ hasta rozar el anarquismo con ‘Limónov, desde Asturias al infierno’.

Más que rozar el anarquismo… hundiéndolo y traspasándolo a poder ser. Al final, desde la música popular, porque yo reivindico que lo que hago yo y el 98% de los músicos aunque te pongas cuatro ‘tags’ en  Bandcamp sigue siendo música popular,  creo que te permite hablar de un montón de cosas, aunque siempre hay que tener cuidado con no pasarse de soberbia, que es el pecado que convierte a la música popular en culta y dejando de ser, en mi opinión, una virtud. ‘Limonóv’ funciona tan guay porque tiene el rollo político pero para mí es una canción bastante humilde, es simple y tiene el coro de hooligans que le baja grandilocuencia, porque yo a veces me paso de grandilocuente (risas).

Realmente en una canción puedes hablar de lo que te de la gana porque es como un rezo. Yo siempre lo proyecto en el futuro, como aquel que canta para que llueva, pero más sofisticado. Entonces, si quiero criticar la vida moderna y encontrar alguna salida posible, lo haré mediante la queja, que es toda una tradición musical milenaria de quejarte para que cambien.

¿No verías mal otra revolución bolchevique?

Yo, como anarquista, no soy muy amigo de las revoluciones bolcheviques porque acabaron matando a todos los anarquistas y ya como ser humano tampoco soy partidario de ninguna revolución, ya que acabaron pasando a la gente por la guillotina, fusilando y por bañarlo todo de sangre para, al final, crear otra estructura jerárquica equivalente. Que no me escuchen en la CNT, pero yo creo que esto tiene que ser una revolución continua y un conflicto diario. Yo sigo afiliado a la CNT y estoy colaborando con el sindicato de músicos y ves que se puede crear jurisprudencia, ganar batallas… Al final es un conflicto que casi roza lo místico: yo no creo en que venga algo que vaya a arreglar todos los problemas, evidentemente. Todos tenemos una madurez política suficiente como para no creer en los mesías. Es un ejercicio continuo de reivindicar tus derechos, de negociación, de saber que eres pequeño e intentar asociarte y aprender a trabajarlo en grupo. Para mí es una revolución continua.

Hablando del Sindicato, ¿No crees que se ha tardado mucho en crear una Unión de Sindicatos de músicos?

Sí. Aunque antes de que se crease el sindicato yo lo llevé por CNT y no hubo ningún problema. Si no se hizo antes fue porque ningún músico tomo la iniciativa. Sí que es verdad que la gente del sindicato, desde atrás, ya estaba coordinándose, haciendo estudios sobre derechos de autor… Para estas iniciativas yo creo que la ideología te será muy útil, no solo para votar a un partido para que dentro de 15 años gane, sino también te sirve para una entrevista de trabajo, para una relación de amor, para hacer una canción… para todo. Yo tuve la suerte de estar empapado de cierta ideología que me permite tener la capacidad de reaccionar y de defenderme. Si me atacan, respondo ¿cómo? Pues al ser de clase trabajadora con un sindicato, porque si fuera Trump respondería de otra manera (risas). Entonces, debemos recordar que un Sindicato no es más que la unión de unos trabajadores, punto. No hace, falta todas estas formas legales jurídicas que si las tienes, perfecto, pero no lo veo lo más necesario. Al final un Sindicato es apoyo mutuo y solidaridad. Para mí, llega un momento en el que la política transciende lo estrictamente político y pasa a ser una cuestión ética.

Me gustaría felicitarte por usar tantos animales en tus letras, no es fácil poner la palabra cangrejo en una canción (nos referimos a ‘A veces la vida es hermosa’)

Muchas gracias (risas), ha sido la veterinaria. Pienso mucho en los animales, es más, en mi primer disco salía yo con la cabeza de cabra de nuestro querido ‘camino de la mano izquierda’. Cada vez soy más animista y veo a los animales como distintas versiones de la vida consciente. Ya me voy ahí al anarquismo místico que es mi última aventura. Me mola recurrir a ellos porque el ser humano tiene la capacidad de crear empatía y por lo tanto de meterse en otras pieles, incluso en pieles que no son humanas. En fin, me parecen correctos los Derechos Humanos pero al final me recuerdan a un nacionalismo, es decir, nosotros somos mejores que los de al lado, los humanos somos mejores que los animales. Yo creo más en un equilibrio en el que todos somos iguales. Por esto me gusta poner voz a los animales.

Aparecen extensos textos en tus canciones que recuerdan al spoken Word. ¿Crees que se debe a alguna influencia externa, como es el teatro?

Sí, bueno, ahora estoy con una compañía de teatro, La Tristura. Por ejemplo Blixa Bargeld que tocaba con Nick Cave, tenían un grupo en Alemania acojonante: Einstürzende Neubauten que meten mucho recital, pero bueno también me mola el rap. A mi el rap me flipa, lo que pasa es que no puedo salir a un escenario travistiéndome de esa manera; me puedo travestir y me parecen bien las máscaras cuando sirven para desnudarte, me recuerda a Oscar Wilde. Pero hay veces que te pones una máscara y en realidad sí te pones una máscara como en muchas artes escénicas, sobre todo el rock n’ roll y después el rap, que juegan con la identidad. Entonces, a mi me mola a veces ponerme una pequeña máscara para potenciar una parte de mi identidad no para generar otra que no tengo. Me gusta el sampling y el recital que los utilizo, lo que pasa es que el Spoken Word parece rap de blancos de clase alta y no me apetece meterme en esa percal. Al final lo que yo hago es más poesía que música, yo de música no tengo casi ni idea aunque lleve muchos años tocando. En poesía como no hay una formación reglada básicamente es sentir y, si acaso, leer un poco (risas)

Tú como asturiano, ¿Cómo te ha beneficiado tener tus raíces allí?

Creo que a mí, como absolutamente a todo el mundo el sitio en el que naces influye, aunque lo acaben despreciando, que es un poco enfermedad del capitalismo. Me parece algo a reivindicar y a parte es un hecho que utiliza el nacionalismo y todos estos populismos de derechas, fascismos… Utilizar esto como un arma política para hacer un capitalismo de Estado. Hay que querer la tierra donde uno nace porque formas parte de ella y tienes sus referencias, como la hierba o un árbol que crece allí. Al final es cuestión de amor: si tu amas esa tierra la vas a proteger de otra forma. No me siento cómodo en este mundo de abandonamiento a todo: abandonar a los seres queridos, a tú tierra… porque haya que emigrar; bien porque eres pobre o porque eres de clase media y quieres ver mundo, por lo que sea, pero hay una cadencia en ese sentido. Me gusta no perder el hilito de oro con Asturias y claro, un sitio como Asturias lleno de montes, de verde, de playas es absolutamente infinito y manejarte en esa escala un poco más ‘micro’ te hace ser más detallista. Yo todos los días voy al Naranco (monte de Oviedo) que iba con mi abuelo cuando tenía 5 años y cada vez que voy descubro una cosa nueva. Me gusta mucho porque es parecido a lo que pasa con las personas: cuando tienes amigos o relaciones de largo recorrido, no perder la capacidad de amar y de apreciar detalles es fundamental, y es algo que se consigue empezando a amar tu tierra.

Pregunta corta: ¿qué escuchas?

Música sincera. Muchas veces tiro de música anterior a la caída del muro de Berlín, una fecha bastante importante, porque coincidió con el grunge y a partir de ahí hay una explosión innegable de estilos, posturas, corrientes, géneros, subgéneros… a mi eso no me interesa lo más mínimo. Me puedo emocionar con Lole y Manuel, con punk, con rap, aunque yo no lo pueda practicar, me emociona cuando veo que es sincero. Además de sincero me gusta que sea humilde como la música popular antigua, esas canciones de paisanos hablando de cosas tremendas: peste, cuernos, inmigraciones, de todo, pero con esa dureza, me gusta mucho. Por Palencia está Joaquín Díaz, mítico por toda la labor que hizo de recopilación de canciones antiguas. Recurro mucho a Alan Lomax, un etnomusicólogo americano que estuvo por todo el mundo en los años 50 cuando la pureza estaba a tope y pasó por España; grabó por Mallorca, por Asturias, por Haití, Filipinas… recopilando canciones tradicionales. Se ve una relación acojonante entre la música de Malí y de Asturias y te preguntas “¿cómo es posible que se parezca tanto?” el denominador común es que es música pura: gente que está todo el día trabajando, en contacto con la naturaleza, con el campo y aunque sean culturas muy lejanas poseen el mismo denominador común.

¿Nunca has pensado en escribir un libro?

El nuevo disco va con libro. Va a ser un disco de nueve o diez canciones y luego un libro, que escribí primero. Simultáneamente mientras escribía las canciones pensé en separarlo y al final lo que voy a hacer es sacar primero el disco con banda y más tarde el libro con el disco tocado en solitario. Fue un proceso muy guay porque fui escribiendo el disco en ceremonias privadas para decir que no toda la música que hago es para que se venda. Es música que hago para mis colegas, padre, mi ex novia… para quien a mi me de la gana, aunque eso no quita que no pueda ser escénico. Igual que me mola tocar en festivales también me gusta hacerlo en sitios pequeños, pero siempre guardando esa línea a parte para tener distintos planos de la realidad a los que se puede acceder con la música. La verdad es que estoy bastante ilusionado.


Pablo bromea con que si fuésemos sus amigos tocaría para nosotros, algo que aceptaríamos sin dudar.

El libro lo escribí en un Monasterio de Cantabria, el Monasterio de la Santísima Trinidad en la playa de Suances. Era un rollo muy chungo, de hecho al volver la gente me decía “joder, parece que te quitaste diez años de encima” pero yo respondía que solo el bigote (risas). Fue un depuración espiritual de la hostia, hablando con las monjas de la eutanasia, de la guerra, del amor. Ellas, siguen la teología de la liberación afín al pecado estructural, es decir, de cómo las estructuras general el pecado, que es algo muy anarquista: el Parlamento es el que genera el mal, la acumulación de poder es la que origina las corrupciones, las injusticias y por lo tanto, aunque vayan otras personas, ahí es un pecado de soberbia: creer que tú vas a llegar allí y vas a cambiarlo todo. Estamos dentro de una estructura en la que es imposible hacer algo que no sea similar. 
Estuvo muy guay la experiencia, escribí la mayor parte y ahora la estoy manoseando, no sé si demasiado porque hay cosas que valen más soltarlas y ya está. Iba a ser una obra de teatro pero creo que acabará siendo un poemario, que es más fácil.

No creo que escribir un poemario sea más sencillo que una obra dramática.
No me rayo tanto como con la dramaturgia porque a veces es masticarlo demasiado. Me gusta el rollo chamánico, simbólico y el público, nosotros, tampoco somos tan idiotas, no necesitamos una historia. Estamos acostumbrados a Hollywood, a los cuento pero a veces con símbolos vale también. Ya lo veréis.

Qué ganas de ver el resultado.
A ver qué tal. El disco sale en marzo y estrenamos en mayo en la Joy Eslava. Estuve ya allí tocando con Nacho Vegas y ahora vamos a tocar nosotros de jefes.

Pablo termina con una reflexión final tras charlar sobre aquellas personas que al fin consiguen su objetivo:

Al final todo es concentración. Es un rollo ‘psicopolítico’: una mente humana concentrada crea la propia realidad, no es que intervenga en ella sino que las va creando a base de sesgar las partes que le interesan, de potenciar con los cinco sentidos que tenemos… por eso un arma política totalitaria es la desconcentración y vivimos en la puta era de la desconcentración. La fórmula secreta es obsesionarse.

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