Nos sumergimos con Marcos Cao: «He encontrado una manera de expresarme y un camino que no conocía en el que me siento muy a gusto»

16:31:00


Germán Prieto Guerra

Dicen que la única palabra que deja de significar cuando la pronuncias es el silencio. Ese que añoramos tantas veces al vernos sumergidos en un caos de coches, ambulancias, peatones y luces de neón que anuncian que estás atrapado en la gran ciudad. Hablar con Marcos Cao es lo más parecido a lograr el silencio, lo más similar a la tranquilidad y la pausa. Esta conversación tiene el aroma de los pueblos de Cantabria, unas piezas oníricas de composición nocturna y un inmenso océano emocional a fuego lento. Bienvenidos a Océano Caos.

Has compuesto, escrito y grabado el disco “Océano Caos” a solas. ¿Era necesario alejarse del ruido?

Bueno, yo es que hace años decidí alejarme del ruido. Vivo en Cantabria en un pueblito. Soy de aquí, pero he vivido en Madrid muchos años y decidí con mi pareja venirnos aquí, a un pueblito en Cantabria. Eso supongo que es el paso previo, ya marcaba el camino que quería recorrer. Pero fue un poco casual lo de este disco, no fue premeditado. 

Tengo un pequeño estudio en casa con cuatro cosas de calidad, pero cuatro, y como tengo dos hijos y estaba girando mucho con otra banda que tengo, pues no me apetecía irme un mes a grabar fuera de casa y me puse a grabar mis propias ideas pensando que iban a ser maquetas, al principio. Por tanto, yo iba grabando mis ideas, pensando que algún día grabaría un disco de verdad, pero mi entorno primero, luego mis amigos y luego Sony Music, que es mi discográfica, me empezaron a decir que es que estaba genial y que lo que más molaba era ese sonido que tenía de estar grabado todo muy acústico en casa, por lo que empecé a creer en esa posibilidad. 

Pero en principio solo eran unas grabaciones que iba haciendo por la noche en mi casa para expresarme, básicamente, sin pensar que eso se iba a convertir en un disco. Luego ya a mitad de camino me lo creí y luego hicimos el disco entero.

Dices que estos últimos años han marcado un punto de inflexión, ¿Marcos Cao empieza de nuevo de cero o esto es un giro, un paso más, en tu carrera?

Claro, porque para empezar siempre he trabajado acompañado en un grupo, aunque componía yo las canciones, las letras y producía también los discos. Siempre estaba acompañado o casi siempre de un productor, de los que he aprendido muchísimo, pero tenía la sospecha de que podía quedar algo bonito si lo hacía yo solo, que igual ya tenía cierta experiencia para enfrentarme solo a esto. Para mí es un punto de inflexión, sobre todo por el resultado, que me entusiasma. Yo, sinceramente, escucho los discos de La Sonrisa de Julia ahora y noto que les falta algo, no todos y no todas las canciones, pero como si hubiera algo de encorsetamiento. Y escucho este disco y me veo muy reflejado.

"Trabajar completamente solo me gusta mucho"

Creo que he encontrado una manera de expresarme, que es de lo que se trata. Luego haces un disco, giras y todas esas cosas, pero una persona, un artista, lo que necesita es expresarse y yo escucho este disco y me veo muy reflejado. Tenía esa necesidad. Ha marcado un punto de inflexión porque creo que he encontrado un camino que no conocía, y en el cual me siento muy a gusto. Me siento muy a gusto grabando, trabajando así. Pero además cuando escucho el resultado me siento fenomenal y muy reflejado y encima el resto de la gente, que también eso influye, les está encantando y me están llegando muy buenas críticas de personas que me paran por la calle o de las entrevistas, que para mí eso también es importante, obviamente. Si todo el mundo te dice que es un coñazo lo que estás haciendo, a mí me influiría, supongo. Pero el proceso ha sido maravilloso, en el resultado me veo muy reflejado y encima veo que no soy el único que disfruta de ello, entonces creo que he encontrado un camino que me apetece muchísimo seguir ahondando en él. Trabajar completamente solo me gusta mucho.

Decir que empiezo de cero sería engañarnos, porque no es cierto. Incluso esto de trabajar a solas, trabajo a solas porque he aprendido de mucha gente, de muchos músicos con los que he trabajado. Para empezar los de la Sonrisa de Julia. He tenido suerte de grabar un disco que no he publicado con músicos de jazz americanos y lo he guardado en un cajón, pero del que aprendí muchísimo y tengo la suerte de haber trabajado con productores de los que también he aprendido muchísimo. Entonces, aunque me quiera imaginar y me lo tome como que parto de cero, parto con una experiencia y unos años de aprendizaje que me han servido para poderme enfrentar a solas. 

Pero sí que es cierto de que mi actitud es como artista nuevo, disco nuevo, no tengo expectativas, no las tuve cuando grababa el disco. Igual sí que las tenía con La Sonrisa de Julia y creo que eso lo que te hace es maniatarte siempre y atenazar tu expresividad. Y este disco, lo bonito de estar tú solo, en tu casa, es que te olvidas de Madrid, que es donde yo vivía y donde se mueve todo el cotarro y eso a mí me influye. Necesito estar muy a solas porque igual soy una persona con poca personalidad, pero me viene muy bien. Y aunque tenga una actitud de partir de cero a la hora de hacer disco, a la hora de presentarlo, me lo tomo como un artista nuevo, no lo comparo con La Sonrisa de Julia. Es cierto que ahora habrá algún artista nuevo por ahí que dirá: “¡sí hombre, artista nuevo, no te fastidia!”. La experiencia que todos hemos ido adquiriendo estos años sirve de mucho.

¿Qué podemos encontrar en el Marcos Cao en solitario que no estaba en el Marcos Cao con La Sonrisa de Julia?

Es una pregunta difícil, porque hablar de uno mismo en ese aspecto es complicado, pero yo sí que veo ciertas diferencias al menos de las que soy consciente. Océano Caos es un disco que apuesta por una dirección, clara y única, que es una forma de cantar que tengo muy melódica, que creo que es particular, una manera de hacer letras particular, y sobre todo de una temática que es muy particular: hablar de ciertas emociones, ciertos sentimientos e intentar hablar de ellos con detalle. Por ejemplo, la gente dice: “bueno, hablas del amor en tu disco”. Es que tenemos una única palabra para referirnos a muchísimos sentimientos. El amor que puedes tener por tu pareja no es el mismo que puedes tener por otra pareja que tuviste, por tus padres, por tus hijos, el amor a la vida un día, el mismo amor a la vida en otro momento, en otro contexto. Son sensaciones y emociones muy distintas y todas las llamamos con una sola palabra. 

"Tenemos una única palabra para referirnos a muchísimos sentimientos. El amor que puedes tener por tu pareja no es el mismo que puedes tener por otra pareja que tuviste, por tus padres, por tus hijos, el amor a la vida un día, el mismo amor a la vida en otro momento, en otro contexto"

Sí que me gusta ahondar en ciertas experiencias o ciertas emociones que creo que no se ahonda mucho y que puede ser interesante, que la gente y yo necesitamos. Una banda sonora que nos conecte con esas cosas de vez en cuando. Eso sí que creo que La Sonrisa de Julia lo trataba puntualmente, pero no de una manera decidida y confiada. Ese acto de confianza a la hora de hablar de estas cosas porque me apetece y punto, porque lo necesito, se ha dado en este disco por primera vez con todas las de la ley, sin frenos. Y creo que La Sonrisa de Julia planteaba siempre dos opciones: una más rockera y de la cual yo no disfrutaba y una más íntima, que es la que yo disfrutaba. En los últimos conciertos de La Sonrisa de Julia, se veía que cuando nos quedábamos haciendo bises con la guitarra acústica todo el mundo nos decía que había una diferencia abismal y creo que era porque disfrutaba de eso mucho más, y entonces este disco ahonda en ese camino más acústico, más intenso. 

Es posible que sea más maduro, no lo sé, y se me nota a la hora de cantar, a la hora de tocar. En La Sonrisa de Julia creo, con total humidad, que había un poco más de indecisión y a mí me parece que este disco es coherente de principio hasta el final, que es un viaje en el que todas las respuestas son positivas, no se encuentra con canciones fuera de lugar y creo que sí que pasaba con La Sonrisa de Julia. Pero es una sensación muy subjetiva y yo soy el menos indicado para hablar de esto.

“Océano Caos” es un álbum autoeditado, aunque distribuido por Sony Music. ¿Por qué has querido apostar por la autoedición?

Realmente, más que una apuesta ha sido, como te decía al principio, una necesidad. Yo tengo una grandísima relación con Sony Music, a los cuales solo les debo palabras de agradecimiento, igual que ellos a mí. Tenemos una relación sana e independiente, pero sobre todo les agradezco no su apoyo, porque tenemos un apoyo de socios, ellos sacan algo de mí y yo saco algo de ellos, pero sí que les agradezco muchísimo la confianza y el respeto que tienen por lo que yo hago. Desde el otro proyecto que tengo, que es un proyecto de rock para niños muy curioso, siempre han tenido una confianza total, les encanta lo que hago siempre y la idea es que ellos me apoyan en distribución y en ciertas cosas y yo entrego el trabajo hecho. 

Podría haberlo sacado con Sony, con una discográfica, haberlo producido ellos, pero yo he ido adquiriendo ciertos aparatos y cierta instrumentación para grabar, que son cuatro cosas muy sencillas: dos micrófonos, un previo y un ordenador que tengo del 2007, que si lo ves te partes de risa. Lo tengo que tapar con una caja porque hace ruido de lo viejo que está y se te cuela por los micrófonos. Como estoy solo, el proceso es que le doy a grabar con muchos compases previos, para tener tiempo de llegar al micrófono, porque no tengo ni quién me dé a grabar. Tapo el ordenador con una caja de IKEA y una manta, para que no se me cuele el ruido del ventilador, que un día va a crujir, y me voy a grabar con un par de micros que tengo. Entonces ese proceso no es que haya sido una apuesta, igual ha sido una necesidad.

"Grabar en casa no fue una apuesta premeditada, simplemente es una forma de grabar que es acorde con mi forma de vida"

Yo quería grabarlo en mi casa, no me apetecía irme un mes lejos. Vivo en un sitio maravilloso que me encanta y una forma de vida muy sencilla, pero vivo muy bien con el colegio de mis hijos al lado y eso es una forma de vida que me permite dedicarme a lo que me gusta, que es estar todo el día con una guitarra en la mano y un micrófono. No es que haya sido una apuesta filosófica con respecto a la industria musical, que podría decirte que sí (ríe), pero no es cierto.

Simplemente ha sido una necesidad personal para grabar como a mí me gusta grabar, sin prisas. Grabo mucho por la noche, acuesto a mis hijos y desde las diez hasta las dos o tres de la madrugada me pongo a grabar hasta que ya no puedo más. Y eso me gusta muchísimo, sin prisa. Ha sido un disco muy nocturno y eso solo lo podía hacer en mi casa. Tengo un piano de pared, una guitarra acústica, un bajo, un ukelele, elementos de percusión y así empecé a grabar. Entonces ya te digo que no fue una apuesta premeditada, simplemente es una forma de grabar que es acorde con mi forma de vida, nada más. Y luego sí que me viene muy bien el trabajo de Sony Music para distribuir todo, para que me apoyen económicamente, precisamente para que me permitan dedicarme a esto y poder estar seis meses grabando en casa sin tenerme que dedicar a otra cosa.

¿Cómo has llevado el producir y editar el disco tú solo?

Realmente ya estoy acostumbrado, porque ahora mismo estoy grabando el segundo disco del otro grupo que tengo. Lo autoprodujimos con Raúl, de La Sonrisa de Julia, que somos familia ya, y vive aquí al lado, en un pueblo pequeño al lado del mío. Pero ya hemos cogido el tranquillo de autoeditarnos y autoproducirnos los discos, porque realmente nos encanta el resultado. En este caso voy a estar acompañado, pero cuando he grabado el disco yo solo, estos días que me muero de ganas de empezar a grabar ya más cosas para Océano Caos, pensaba: “Ostras, ¿pero no te acuerdas lo duro que fue?”. Me refiero también a mi relación con la gente que tengo a mi alrededor, con mi pareja y mis hijos, porque es una cosa muy personal y realmente no me acuerdo de lo inestable que estoy cuando estoy grabando. Luego acabo la canción, por fin la tengo como yo quiero, me tiro unos días relajado y soy el tío más majo del mundo hasta que empiezo la siguiente y abro una pequeña brecha otra vez, y hasta que no la cierro me quedo muy inestable.

"Realmente no me acuerdo de lo inestable que estoy cuando estoy grabando"

Y eso cuando estás acompañado es más fácil de llevar, porque cuando todo va bien es maravilloso, pero muchas veces en las canciones no sale todo a la primera, empiezas a hacer arreglos y no funcionan, no sabes por qué. Cuando estás acompañado, esa situación de crisis es más fácil de resolver. Desde que alguien viene y te dice un compañero o un productor que está de puta madre, que no te preocupes, que espere. Te dan esa confianza que igual en ese momento no tienes o te dan una idea que no se te ocurre. Eso ha sido lo más duro, cuando estás solo y encallas con algo que no funciona del todo bien. Pero, por otro lado, como se ha resuelto, y estoy muy contento con el resultado, es verdad que he aprendido muchísimo al estar solo. Cuando tú tomas todas las decisiones y el resultado te gusta, cuanto más duro haya sido, más satisfecho estás con lo que has aprendido. Y yo creo que sí que he aprendido muchísimo, he cogido mucha confianza.

Nos adentramos en Océano Caos. En un disco tan onírico, tan personal, ¿por qué quisiste incluir una canción tan poderosa y de corte social como “Nadie es quien dice ser”?

Es la única canción que yo tenía escrita de antes, y realmente es un descarte de La Sonrisa de Julia. Es una canción que la teníamos y que no acabamos de meter. Tenía un corte muy rockero y no me encajaba en este disco, pero realmente un día me puse a tocarla con la guitarra acústica, ciertos acontecimientos me recordaron a ella, no hace falta mirar mucho hacia afuera en la política de este país para ponerse un poco nervioso y sacar las uñas. Y me puse a tocarla con la acústica y cogió una onda muy interesante a nivel sónico. Me pareció tan buena que me dije que no podía seguir dejando esa canción en el cajón. Y la incluí por eso, porque si la dejo en el cajón no la vuelvo a usar nunca más. Y me da pena porque me ha pasado con otras canciones. Intenté arroparla de una manera igualmente acústica y el resultado me fascinó. Y también luego pensé que en un disco tan introspectivo, tan denso, tan intenso… a veces viene bien a la mitad encontrarte algo que no te haga lagrimar todo el rato (ríe), para descansar. Es como los guiones de las películas, en los dramas necesitas un momento de tranquilidad, incluso una sonrisa para volverte a zambullir de nuevo en la intensidad emocional. Y yo creo, estratégicamente en este disco, escuchando todas las canciones, que no le viene ni tan mal para que luego podamos seguir avanzando en el océano emocional.

Me llamó mucho la atención el final de la canción. “Hay mercaderes disfrazados de políticos vendiendo hasta la última vela del barco. Hay diplomáticos con una única misión de no meter jamás los pies en ningún charco. Hay un consejo de ministros comunistas presidido por el director de un banco. Hay violadores enseñando la palabra de Dios financiados por un estado laico”.

De todas formas, sinceramente, tenía la sensación de que esa letra tenía que salir, que no podía quedarse en mi casa, porque suscribo todo lo que dice esa parte final. Tengo familia y gente católica, tengo todas las ideologías a mi alrededor, pero por otro lado pensé que aquí la gente se iba a ofender mucho. Aunque también pensé que no se tenían por qué ofender. En la Iglesia Católica hay lo que hay y tengo familiares que son sacerdotes y no creo que se ofendan, porque no hablo de ellos. Hablo de ese cáncer que ellos mismos saben que existe y que sería mejor que no existiera. Entonces, quién se dé por aludido es que tiene un problema.

 Y ahora, con disco ya a la venta, ¿cómo va a ser la navegación por el Océano Caos?

Tengo muchísima suerte, y recurro a Billy Boom Band, porque le debo muchísimo y Océano Caos le debe muchísimo, porque es un proyecto que me permite dedicarme solo a grabar, a componer sin tenerme que dedicar a otra cosa y para mí eso es muy importante. Billy Boom Band me da unas posibilidades económicas que me dan mucha independencia. Gracias a eso me estoy tomando Océano Caos de una manera muy relajada. Es la primera vez que saco un disco y solo hago una presentación, en Madrid, y en marzo empiezo a presentar: voy a hacer Valencia, haremos Barcelona, Santander, Alicante, Murcia y más fechas. Pero es la primera vez que me lo tomo con mucha calma y como yo quiero hacerlo, sin prisas y tratando muy bien este disco. Hemos grabado el videoclip de “Tormenta y Huracán” y lo estrenaremos en breve, pero quiero hacer las cosas muy despacio y por primera vez en muchos años puedo hacerlo así.

"Billy Boom Band me da unas posibilidades económicas que me dan mucha independecia [...] Quiero hacer las cosas despacio y por primera vez en muchos años puedo hacerlo así"

Y además es un disco, nos pasaba también con La Sonrisa de Julia, que el boca a boca me va a ayudar mucho. Porque en Cantabria, que es donde más se me conoce, porque soy de aquí, el feedback que me está llegando de todo el mundo es espectacular. A la gente le está encantado, en las entrevistas también me pasa, todo el mundo. Y lo reconozco con modestia y con gratitud porque no es algo que me haya pasado siempre, precisamente. Tengo la sensación de que es una cuestión de tiempo, y como no tengo grandes cantidades de dinero para invertir en promoción, y si la tuviese tampoco creo que lo malgastara en eso, prefiero que el boca a boca haga su trayecto, el que tenga que ser. Y yo voy a colaborar haciendo videoclips, evidentemente, y presentando en toda España este año. Pero por suerte, me lo tomo con mucha calma. Esto es una carrera de largo recorrido y estoy deseando trabajar ya en el segundo disco, evidentemente para publicarlo el próximo año.

¿Qué te lleva a cerrar la etapa de La Sonrisa de Julia y comenzar una banda de rock para niños (y adultos)?

Es que lo de la banda de rock para niños y adultos estaba ahí desde hace mucho tiempo (ríe). Lo que pasa es que no lo llevé a cabo porque estaba muy ocupado siempre. No tenía hijos ni nada, pero cuando empecé ya nació mi hijo y luego mi hija, y me empecé a tomar en serio esa posibilidad junto con mi pareja, que es músico también y editora de libros. Ella también ha trabajado en la edición de libros infantiles y teníamos este proyecto en la cabeza. Y no es que dejáramos La Sonrisa de Julia para hacer este proyecto. Este proyecto ya lo tenía en mente y coincidió que paramos con el grupo y comenzamos con este proyecto, que nos ha llevado muchísimo. Yo nunca he trabajado tanto en un disco como en el primero de Billy Boom Band, porque no solo es el disco, son once videoclips que van con el DVD, diseño gráfico, un libro que hemos hecho, hemos hecho de todo (ríe). Y muchísimos conciertos. 

Entonces no es que dejara La Sonrisa de Julia para hacer Billy Boom Band, yo quería acabar ya con la etapa de La Sonrisa de Julia para Marcos hacer sus discos en solitario, de adultos. Lo que pasa es que en ese tránsito aproveché para hacer Billy Boom Band. Era un disco que hicimos para nuestros hijos, para el entorno del pueblo, de mis amigos, pero poco a poco empezó a funcionar muy bien entre mis hijos, los amigos, todo el mundo emocionado, nos llamaron de un colegio, de otro para tocar, vio Sony Music unos vídeos y como trabajan todo el producto infantil, nos llamaron para ver si hacíamos un DVD y sacáramos el disco a nivel nacional. Realmente el proyecto caminó solo y nos arrastró detrás. Es un disco que se ha abierto camino solo y realmente es una cosa que con la música de adultos tienes que ser muy grande para que te pase eso. Con La Sonrisa de Julia siempre tirábamos Raúl y yo del carro sin ruedas para sacar adelante las cosas y Billy Boom Band es un proyecto que se ha abierto camino solo y de una manera muy fácil.

Hace poco surgía un debate entre si era correcto que los padres llevasen a sus hijos a conciertos y festivales. Por una parte, se argumentaba que no son eventos para niños (alcohol, masificación…), y por otro lado se decía que educar a los niños a través de la música desde pequeños es un acierto. ¿Cuál sería tu opinión?

Depende del padre y depende del festival. En esto de la paternidad y la maternidad, aunque yo últimamente lo pienso de casi todo, en la educación de tus hijos lo que pienso es que cada uno tiene que educar a sus hijos como él considere, porque es una cosa tan difícil y tan personal que yo no me siento con legitimidad para decir a los demás cómo tienen que educar a sus hijos, ni en el tema musical ni en otras cosas. Yo a mis hijos les llevo a festivales siempre que puedo, les pongo música a tope, porque soy músico y porque me parece que la música, no solo consumirla en un festival, sino tocar un instrumento, me parece que es una canalización de emociones que es muy saludable para el futuro de una persona. Obviamente yo apuesto porque vayan a festivales, pero también depende qué festivales, hay algunos en los que un niño no pinta nada. Sobre todo abogo por que los festivales estén más abiertos a ese público, porque creo que se puede compaginar perfectamente. 

En Europa lo hacen muchísimo, hay unos festivales increíbles en los que puedes ir con tus hijos y que no todo está orientado a un público de 20 a 40 años, sino que además tienen espacios para los pequeños. Y se hacen cosas súper artísticas y súper modernas. Es más, en muchos casos mucho más artísticas que para los adultos, que estamos mucho más cerrados e incluir así a los niños, que me parece un público increíble, que da muchísimo color y mucha fiesta. Y te lo digo con experiencia, porque yo he hecho un festival junto con mi chica, el Minúscule Festival en septiembre del año pasado en Santander, que ha sido el primer festival que se hace aquí para todas las edades, no solo para niños, en el que tenemos en cuenta todo tipo de público con una apuesta variada y todo orientado a que le pueda gustar a un padre y que le pueda gustar a un niño, que no es tan difícil, los niños están muy abiertos. 

Yo por lo que abogo es por que tengamos unos festivales un poquito más abiertos. Y no es tan difícil crear un espacio donde puedas estar acampado con los niños. No sé cómo estará ahora, pero cuando trabajé en el festival de Benicàssim era todo muy para adolescentes y para pegarse un fiestón y que si vas con hijos se te mueren ahí en una tienda de campaña. Igual hay que cuidar ese tipo de cosas un poco más si quieres que vaya ese público. Pero, sinceramente, hay mucho público así, hay muchísimos padres como yo que tienen hijos y están deseando ir a festivales. Si se trata un poco, y ya empieza a haber festivales que lo tienen en cuenta, los resultados van a ser espectaculares, porque hay una demanda brutal.

Compartiste en redes sociales un artículo de Los 40 Principales en el que se hacían eco de tu disco y añadiste que estabas contento por el apoyo de medios “tan variados” y que "las fronteras basadas en etiquetas empiezan a ser vencidas por fin”. ¿Qué piensas de esta etiqueta “indie? ¿Tú eres indie, Marcos?

A mí me da un poco de vergüenza, la verdad. Es decir, con La Sonrisa de Julia nosotros siempre estuvimos entre que para Los 40 Principales éramos demasiado raros, porque no hacíamos lo típico clásico comercial y para Radio 3 éramos demasiado comerciales porque ya habíamos sonado en 40 Principales. Entonces nosotros estuvimos, excepto en el primer disco, en el limbo y no nos querían hacer ni puto caso porque éramos odiosos para ambas partes. No nos posicionábamos en ninguno de los lados de la guerra. Entonces a mí me parece patético, sinceramente, porque es el único país donde ocurre esto. Tú vas a Estados Unidos, Inglaterra, Argentina, México, y esa diferenciación no existe. Hay gente que les gusta uno tipo de música, otros otro, se puede saltar de un lado a otro, da igual que sea mainstream. Cuando algo le gusta a todo el mundo, ¿cuál es el problema?


"La actitud de muchos grupos que estoy viendo, de hace cinco y seis años, por ser indies, me parece más infantil que Billy Boom Band"

Es que hay gente que considera que todo el mundo es gilipollas y yo no y entonces yo soy superior a los demás. Entonces, cuando algo ya lo escucha todo el mundo a mí ya no me va a interesar. Ese tipo de diferenciaciones me parecen un poco patéticas, la verdad, muy infantiles. La actitud de muchos grupos que estoy viendo, de hace cinco y seis años, por ser indies, me parece más infantil que Billy Boom Band, de verdad. Me parece que es una actitud súper infantil y, por otro lado, me da un poco de vergüenza que todo el mundo intente posicionarse en esa etiqueta indie, que hoy en día legitima. Pues yo no soy nada indie. Soy una persona que no sale por la noche, excepto cuando voy a tocar. Vivo en un pueblo donde lo que hacemos es surf, bucear, pasear al perro… menos indie no se puede ser. Y en estos momentos estoy haciendo esta entrevista con un chándal y una sudadera, así que muy indie no soy. Aparte de que voy a cumplir 40 años y no me veo para nada en las corrientes indies ni en las comerciales, sinceramente me la suda. 

Y lo veo desde mi pueblo y desde mi proyecto de Billy Boom Band con el que he estado girando dos años y tocando para padres jóvenes y padres más mayores, niños y familias enteras y los fiestones que montamos, que estuvimos en la fiesta de Radio 3 y se montó un fiestón con gente que no tenía hijos… entonces, desde esa distancia, tanto en lo física de un pueblo, como personal, musical, que estoy en mi mundo, que me da igual, me parece un poco infantil y me da un poco de vergüenza ajena.

"No me veo para nada en las corrientes indies ni en las comerciales, sinceramente me la suda"

Me entra la risa viendo los videoclips intentando ser modernos, es una cosa que me da un poco de vergüenza, la verdad. Y me parece un poco malgastar tu energía y tu arte. Todos los artistas tienen una energía, y si la malgastas en intentar parecer algo, creo que no la estás usando en expresarte tú, que es de lo que se trata. Así que esto es lo que opino, me van a caer hostias de todos los lados, pero es mi opinión.

Es una opinión compartida por mucha gente.

Pues yo también creo que sí. Mira, Vetusta Morla es un grupo que lo que demostró siempre desde el principio es que eran independientes, pero por sus actos. Es un grupo independiente de los demás y que tiene socios con los que hace las cosas, pero es un grupo independiente no porque sea indie, sino porque siempre ha hecho las cosas de manera independiente y ya está. Para mi fueron de los primeros que consiguieron llegar a mucha gente de una manera real independiente. Y eso yo lo admiro, me parece una virtud. Y todos los demás que muchas veces intentan parecerse a eso, me parece una cuestión estética.

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