Ponte las gafas moradas

13:07:00


Laura Macías

Aunque en los últimos años haya ganado, quizás, más protagonismo por el enfoque de los medios y la insistencia de sus activistas, el feminismo es un movimiento con más de tres siglos de historia. Es algo que siempre ha estado ahí, aunque muchas veces quede relegado a un segundo plano.

La normalización de actos machistas camuflados por la heteronormatividad de la sociedad patriarcal en la que vivimos, nos lleva, bueno, me lleva a pensar en qué narices se puede hacer a través del activismo para disipar esa neblina que parece que amaina, pero no.

Cuando te pones las gafas moradas aparecen muchos conceptos. No es fácil asumirlos de golpe, al menos en la primera toma de contacto. Todo es cuestión de perseverancia, curiosidad, empatía, conciencia y corazón.

Para empezar a entenderlo, hay que dejar de asociar el término “radical” con el movimiento feminista. ¿Qué hay de radical en la búsqueda por la libertad de poder ejercer tus propios derechos y tener las mismas oportunidades que tus semejantes del sexo contrario? ¿A qué se debe esta oleada neomachista que solo vive por y para minar lo que debería estar ya asumido hace siglos? Barbijaputa explica en este artículo la diferencia que hay entre feminismo y feminismo radical, para todas aquellas personas que todavía no se creen que son cosas diferentes (Enlace al artículo).

Dentro de los muchos temas que me preocupan, por ejemplo, es que hay jóvenes que no saben lo que es un micromachismo. Hablo de jóvenes porque desde la base se puede llegar a mascar el cambio de chip, no por otra cosa. Y porque por desgracia, es lo que me toca ver cada día. Os dejo un vídeo de eldiario.es donde lo explican muy gráficamente aquí.

Por otro lado, también me duele mucho ver que todavía no se ha entrado en razón ni se ve, de forma general, el machismo de rutina. Estamos a mitad de febrero del año 2017 y la mujer sigue asumiendo roles denigrantes que a nadie le sorprende. Es preocupante que la mayoría de los jóvenes sigan sin verlo. Que haya chicas de mi edad que no se sientan ligeramente ofendidas cuando un chico les invita a una fiesta donde solo se va a invitar a chicas a modo de “cacería”. ¡Y eso no es lo peor de todo! Lo peor es que intentan vender estos eventos diciendo que “además” son gratis. Sí. Cosificar a la mujer es gratis y si encima nosotras damos juego, también será algo habitual. Lamentablemente ya lo es, pero está tan asumido y machacado por la sociedad que de nada vale que yo suelte todo este rollo, ¿o sí?

También quiero reflexionar sobre un neologismo latente que suscita mucha polémica, el hembrismo. El hembrismo es un concepto que existe. Existe porque si no, yo no estaría escribiéndolo, ni hablando sobre ello. ¿Qué es lo que no existe? Lo que no existe es un sistema económico, cultural y político donde prevalezca la supremacía de las mujeres. Por muchas mujeres que crean en su propia superioridad (que parece ser que existen aunque yo todavía no he conocido a ninguna), su actitud es individual mientras que el patriarcado es una estructura social.

No existe ningún sistema que favorezca a la mujer otorgándole privilegios por discriminación y abuso contra los hombres. Se trata de una falacia que se han inventado aquellos y aquellas que se desesperan porque, últimamente, las personas feministas tenemos voz.

Machistas, con todas las letras. Parece que está de moda desprestigiar a todas aquellas personas que abogan por la igualdad.

Mucha gente me tacha de exagerada y hasta llega a insultarme. Es muy fácil llamarme feminazi y radical cuando ni siquiera te has molestado en buscar lo que significa “feminismo” en la Wikipedia. Yo solamente soy una chica que quiere dejar de ser tratada como una mierda. Y si me fijo en detalles que nadie ve, no significa que me invente las cosas o las saque de contexto. Significa que pongo más cuidado allá donde miro. Y si veo machismo, será porque lo hay. No porque yo lo diga, porque lo vemos todas aunque no nos escuchéis. Porque en el momento en el que yo u otra mujer se siento ofendida, es que algo pasa.

No podemos quedarnos calladas para que se sigan normalizando ciertos comportamientos. Hay que acabar con esta lacra y cambiar la perspectiva. Nos matan por ser mujeres como si el hecho de serlo fuera una ofensa, ¿cuántas más tienen que morir para que el mundo entero se de cuenta de que hay algo que falla? 

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